jueves, 16 de abril de 2015

LA REVOLUCION HUNGARA DEL 56

En octubre de 1956 estalla la revolución húngara. La prensa soviética denunció el movimiento como fascista y contrarrevolucionario. No obstante, el ejército ruso de Hungría tendía a confraternizar con la población en su lucha contra la policía secreta (AVH). Debido a esto, el Kremlin tuvo que retirar las tropas y en su lugar traer del Extremo Oriente nuevo ejército sin posibilidad de conocer a los sublevados. Los obreros húngaros convocaron dos huelgas generales y dos insurrecciones armadas. A su vez, emergieron consejos obreros:
 “Hoy, 14 de noviembre de 1956, los delegados de los Consejos Obreros de Distrito hemos constituido el Consejo Obrero Central del Gran Budapest” “Declaramos nuestra lealtad inquebrantable a los principios del socialismo. Consideramos los medios de producción como propiedad colectiva que estamos dispuestos a defender en todo momento” (citado por Ted Grant en Rusia, de la revolución a la contrarrevolución)
 “Pedimos la abolición del sistema de partido único y el reconocimiento solo de aquellos partidos que se basen en el socialismo”.
 Estamos pues, mayoritariamente ante un movimiento de los trabajadores húngaros para conseguir un régimen más democrático que el instalado durante el estalinismo ya que el régimen húngaro estaba fundamentado en el desarrollo acelerado de la industria pesada, la colectivización forzosa y la planificación burocrática de la economía, además, existía toda una capa de funcionarios contabilizada en casi un millón de personas.

“La mayoría de los húngaros, si bien no quieren la vuelta del capitalismo o el retorno de los terratenientes, detestan el régimen de pobreza, monotonía y miedo que se les ha presentado como comunismo.”
“el objetivo era, sobre el papel, proteger al pueblo de los intentos de restauración del capitalismo, pero, en la práctica su rol era salvaguardar el poder de la oligarquía”. (Peter Fryer, enviado especial del Daily Worker en La tragedia húngara).

Rakosy, presidente de la Republica Húngara, reconoció que el juicio contra el dirigente Laszlo Rajk y compañía (ejecutados), fue un montaje. Tras una manifestación de 200.000 personas, el gobierno los acusó de “enemigos de pueblo”, más tarde la estatua de Stalin en Budapest cae. Cerca de la Radio Nacional, la AVH abre fuego desde el tejado, empieza la lucha armada.
Se produce la primera intervención de tropas de la URSS, una semana después se declara la huelga general. Empiezan a surgir los llamados Consejos obreros (soviets), defensores de la nacionalización y del socialismo. El odio del pueblo hacia la policía secreta llevo a linchamientos y persecuciones, que también afecto a gente inocente, aunque en número muy reducido.
En la segunda intervención de Moscú, se envían tres cuerpos de ejércitos y más de tres mil tanques. Se les dijo, a estos hombres provenientes de zonas del Extremo Oriental, que iban a acabar con un levantamiento fascista y a combatir el imperialismo.
Tras el aplastamiento de la insurrección, Kruschev lo justifico como una “defensa del socialismo”.
Según Naciones Unidas: “la organización de consejos de trabajadores en toda Hungría fue uno de los aspectos más característicos del alzamiento, primera medida para reorganizar una economía sobre fundamentos socialistas, pero sin el dominio rígido del Partido ni el aparato de terror”.
En 1957 fue abolido el último Consejo. Desde entonces el Estado tuvo que mejorar las condiciones de vida de los trabajadores bajo el mando de Janos Kadar.
La ausencia de un partido capaz de dirigir la insurrección y transformarla en una completa revolución llevando consigo un llamamiento internacionalista propicio de forma decisiva el aplastamiento y el fracaso del intento revolucionario de los trabajadores húngaros. La Historia a demostrado claramente que ente la ausencia de un partido a la altura de las circunstancias (factor subjetivo), una transformacion social profunda tiende a fracasar.

SOCIALISMO Y BUROCRACIA



La sustitución del Estado capitalista por un Estado obrero resulta ser el medio para el desarrollo de las fuerzas productivas y la posterior implantación del comunismo, así mismo, su función es ejercer la represión contra una minoría de la población (la clase capitalista) en beneficio de la mayoría (al contrario de lo que sucede bajo el estado burgués). Para ello no se necesita una enorme y potente maquinaria estatal, según Marx y Lenin, simplemente se necesita un “semi-estado”, no un estado en el sentido estricto de la palabra.

En este Estado obrero subsisten las diferencias salariales y los métodos de distribución capitalistas a la vez que los medios de producción están socializados, por ello tiene un carácter dual (socialista y burgués al mismo tiempo).

Tanto en el programa del partido bolchevique en el VIII Congreso como en el libro de Lenin El Estado y la Revolución, se plantean medidas esenciales para construir un Estado obrero en buenas condiciones:

“En la sociedad socialista, esta ‘especie de parlamento’ de diputados obreros tendrá como misión ‘establecer el régimen de trabajo y fiscalizar la administración’ del ‘aparato’, pero este aparato no será ‘burocrático’. Los obreros, después de conquistar el poder político, destruirán el viejo aparato burocrático (…), lo sustituirán por otro nuevo, formado por los mismos obreros y empleados, contra cuya transformación en burócratas se tomaran sin dilación las medidas analizadas con todo detalle por Marx y Engels:

1      -No solo elegibilidad, sin revocabilidad en cualquier momento.

2      - Sueldo no superior al salario de un obrero.

3    - Inmediata implantación de un sistema en el que todos desempeñen funciones de control y de inspección y todos sean ‘burócratas’ durante algún tiempo, para que, de este modo, nadie puede convertirse en un ‘burócrata’” (Lenin, El Estado y la Revolución).


En este mismo libro encontramos otras ideas básicas respecto el socialismo:


Citando a Engels dice: “el estado no será abolido, se extinguirá. Partiendo de esto es como hay que juzgar el valor de esa frase que habla del ‘estado popular libre’, frase que durante cierto tiempo tuvo derecho a la existencia como consigna de agitación, pero que carece en absoluto de fundamento científico”.

Siguiendo con este tema Lenin escribe:


“Todo estado es una ‘fuerza especial para la represión’ de la clase oprimida. Por eso, todo Estado ni es libre ni es popular”.


“El proletariado necesita el estado (…) el proletariado solo necesita un estado que se extinga, organizado de tal modo que comience a extinguirse inmediatamente y que no pueda por menos que extinguirse”


“Solo el proletariado es capaz de ser el jefe de todas las masas trabajadoras y explotadas (…) para dirigir a la enorme masa de población, a los campesinos, a la pequeña burguesía, a los semiproletarios, en obra de poner en marcha la economía socialista”.
  
“el estado proletario comienza a extinguirse inmediatamente después de su triunfo, pues en una sociedad sin contradicciones de clase el estado es innecesario e imposible”.
 

“La burocracia y el ejército permanente son un parasito adherido al cuerpo de la sociedad burguesa engendrado por las contradicciones internas”. 


“En vez de instituciones especiales de una minoría privilegiada (burocracia privilegiada, jefes del ejército), esta función puede ser realizada directamente por la mayoría, y cuanto más intervenga todo el pueblo en la ejecución de las funciones propias del poder estatal, tanto menor es la necesidad de dicho poder”.


“La completa elegibilidad y la revocabilidad en cualquier momento de todos los funcionarios, la reducción de su sueldo hasta los límites del salario corriente de un obrero (…) sirven de puente que conduce del capitalismo al socialismo”.


“La inmensa mayoría de los campesinos de todos los países capitalistas en que existe una masa campesina (y estos países capitalistas forman la mayoría), se halla oprimida por el gobierno y ansía derrocarlo, ansía un gobierno ‘barato’. Esto puede realizarlo sólo el proletariado”.


“No cabe hablar de la abolición repentina de la burocracia, en todas partes y hasta sus últimas raíces. Esto es una utopía. Pero el destruir de golpe la antigua máquina burocrática y comenzar a construir inmediatamente otra nueva, que permita ir reduciendo gradualmente a la nada toda burocracia, no es una utopía, es la experiencia de la Comuna, es la tarea directa, inmediata, del proletariado revolucionario”.


“La administración burocrática específica de los funcionarios del Estado, puede y debe comenzar a sustituirse inmediatamente, de la noche a la mañana, por las simples funciones de inspectores y contables, funciones que ya hoy son plenamente accesibles al nivel de desarrollo de los habitantes de las ciudades y que pueden ser perfectamente desempeñadas por el salario de un obrero”.


“reduciremos a los funcionarios del Estado a ser simples ejecutores de nuestras directivas, inspectores y contables responsables, revocables y modestamente retribuidos”.


“Este comienzo, sobre la base de la gran producción, conduce por sí mismo a la extinción gradual de toda burocracia, a la creación gradual de un orden- orden sin comillas, orden que no se parecerá en nada a la esclavitud asalariada -, de un orden en que las funciones de inspección y de contabilidad, cada vez más simplificadas, se ejecutarán por todos siguiendo un turno, acabarán por convertirse en costumbre, y, por fin, desaparecerán como funciones especiales de una capa especial de la sociedad”.


“en la sociedad capitalista tenemos una democracia amputada, mezquina, falsa, una democracia solamente para los ricos, para la minoría. La dictadura del proletariado, el período de transición hacia el comunismo, aportará por primera vez la democracia para el pueblo, para la mayoría, a la par con la necesaria represión de la minoría, de los explotadores. Sólo el comunismo puede aportar una democracia verdaderamente completa, y cuanto más completa sea, antes dejará de ser necesaria y se extinguirá por sí misma”.


“Mientras llega la fase superior del comunismo, los socialistas exigen el más riguroso control por parte de la sociedad y por parte del Estado sobre la medida de trabajo y la medida de consumo, pero este control sólo debe comenzar con la expropiación de los capitalistas, con el control de los obreros sobre los capitalistas, y no debe llevarse a cabo por un Estado de burócratas, sino por el Estado de los obreros armados”.


“Si todos intervienen realmente en la dirección del Estado, el capitalismo no podrá ya sostenerse. Y, a su vez, el desarrollo del capitalismo crea las premisas para que ‘todos’ realmente puedan intervenir en la dirección del Estado”.


“Cuanto más completa sea la democracia, más cercano estará el momento en que deje de ser necesaria. Cuanto más democrático sea el Estado formado por obreros armados y que no será ya un Estado en el sentido estricto de la palabra, más rápidamente comenzará a extinguirse todo Estado”.


“(…) la democracia proletaria, que toma inmediatamente medidas para cortar de raíz el burocratismo y que estará en condiciones de llevar estas medidas hasta el final, hasta la completa destrucción del burocratismo, hasta la implantación completa de la democracia para el pueblo”.


“los funcionarios de nuestras organizaciones políticas y sindicales se corrompen (o, para decirlo más exactamente, tienden a corromperse) bajo el ambiente del capitalismo y muestran la tendencia a convertirse en burócratas, es decir, en personas privilegiadas, divorciadas de las masas, situadas por encima de las masas”.


“Kautsky presenta la cosa así: puesto que sigue habiendo funcionarios electivos, esto quiere decir que bajo el socialismo sigue habiendo también burócratas, ¡Que sigue habiendo burocracia! Y esto es precisamente lo que es falso. Precisamente sobre el ejemplo de la Comuna, Marx puso de manifiesto que bajo el socialismo los funcionarios dejan de ser "burócratas", dejan de ser "funcionarios", dejan de serlo a medida que se implanta, además de la elegibilidad, la amovilidad en todo momento, y, además de esto, los sueldos equiparados al salario medio de un obrero, y, además de esto, la sustitución de las instituciones parlamentarias por instituciones de trabajo, es decir, que dictan leyes y las ejecutan".


“por primera vez en la historia de las sociedades civilizadas, la masa de la población se eleva para intervenir por cuenta propia no sólo en votaciones y en elecciones, sino también en la labor diaria de la administración. Bajo el socialismo, todos intervendrán por turno en la dirección y se habituarán rápidamente a que ninguno dirija”.


“el socialismo reduce la jornada de trabajo, eleva a las masas a una nueva vida, coloca a la mayoría de la población en condiciones que permiten a todos, sin excepción, ejercer las funciones del Estado, y esto conduce a la extinción completa de todo Estado en general”.


Todo esto es lo que Lenin dice sobre cómo ha de ser el nuevo Estado obrero y esta es en definitiva la perspectiva marxista.

Se podría hacer alusión también al llamado ABC del comunismo, redactado por Bujarin y Preobrazhensky y que en los primeros años de su publicación serviría de manual de formación.

En ese texto también aparece explicaciones sobre cómo debe ser el Estado obrero:


“Lenin escribió muy acertadamente que nuestra tarea consiste en hacer que cada cocinera fuese enseñada a tomar parte en la administración del gobierno”.

“La tares de nuestro partido consiste en atraer sistemática y gradualmente a estas capas atrasadas para que participen en el trabajo general de la administración”.

“La tarea es esta: reemplazar al viejo funcionario por las masas mismas; lograr que toda la población obrera eche una mano en el trabajo de la administración (trabajando en algunas ocupaciones durante periodos breves y en otras durante periodos largos)”.

“Es absolutamente indispensable  que todo miembro de un soviet ocupe un lugar determinado en el trabajo de la administración del Estado”.

“Debe existir una rotación continua en estas funciones. El camarada no debe permanecer durante años y años en el mismo puesto de trabajo, ya que si lo hace se convertirá en un funcionario de viejo tipo. Tan pronto como haya aprendido la rutina de una ocupación debe cambiar a otra”.

“(…) toda la población sea inducida a participar en la administración del Estado. De hecho aquí se encuentra el verdadero fundamento de nuestro sistema político”.

“(…) debemos simplificar el trabajo de la administración, atraer a las masas a participar en él, acabar completamente con la burocracia. Cuanto más amplia sea esta participación de las masas, más pronto se extinguirá la dictadura del proletariado”.

domingo, 12 de abril de 2015

EL POUM



Durante la época de la guerra civil española e incluso hoy en día, algunas organizaciones y personas afirmaron y afirman que el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) era una organización trotskista, dirigida por trotskistas (como Andreu Nin). Estas afirmaciones son completamente falsas como demuestran los artículos de Trotsky al respecto.

En su artículo La traición del Partido de Unificación Marxista español, dice:

“la organización española de los 'comunistas de izquierda' fue siempre una organización confusa, ha acabado por unificarse sobre la base de un programa centrista”.
“los antiguos ‘comunistas de izquierda’ españoles se han convertido sencillamente en la cola de la burguesía de izquierda”.
“la conducta de Andrade no es otra cosa que una traición al proletariado en provecho de una alianza con la burguesía”.
“los ‘comunistas de izquierda’ españoles -Andrés Nin, Juan Andrade, etc.- han rechazado más de una vez nuestra crítica de su política conciliadora invocando nuestra incomprensión de las ‘condiciones particulares’ de España. Argumento habitual de todos los oportunistas, pues el primer deber del verdadero revolucionario proletario consiste en traducir las condiciones particulares de su país al lenguaje internacional del marxismo”.
“El ‘partido obrero de unificación marxista’ no hace sino llevar a cabo servilmente la política que el 7º Congreso de la Internacional comunista ha impuesto a todas sus secciones, con entera independencia de sus ‘particularidades nacionales’”.
“Sin duda alguna se hallarán en España verdaderos revolucionarios para desenmascarar despiadadamente la traición de Maurín, Nin, Andrade y consortes, y colocar los elementos de una sección española de la IVª Internacional.”

En su carta El POUM, partido centrista, Trotsky dice lo siguiente:

“Pero en todo caso lo que está claro es que la dirección de su partido no ha comprendido en absoluto los errores fatales del POUM, errores que provienen de su carácter centrista, no revolucionario, no marxista.”
“Desde el comienzo de la revolución española he estado en estrecho contacto con un cierto número de militantes, en particular con Andrés Nin. Hemos intercambiado centenares de cartas. Solo tras una experiencia que ha durado meses y meses, he llegado a la conclusión de que Nin, honrado y entregado a la causa, no era un marxista, sino un centrista, en el mejor de los casos, un Martov español, es decir un menchevique de izquierda.”
“Una enorme responsabilidad de la tragedia española recae en el POUM”.
“Sí, una enorme responsabilidad recae sobre el POUM. Si el POUM no se hubiese situado a remolque de los anarquistas, si no hubiese confraternizado con el Frente Popular, si hubiese llevado una política revolucionaria intransigente, entonces, en el momento de la insurrección de 1937, o probablemente mucho antes, se hubiese visto situado naturalmente a la cabeza de las masas y hubiese asegurado su victoria. El POUM no era un partido revolucionario, sino un partido centrista arrastrado en la ola de la revolución. Lo que no es lo mismo”.

En su carta ¿Qué deben hacer los bolcheviques-leninistas en España? dice:

“La acción de los marxistas en España comienza por la condena del conjunto de la política de Andrés Nin y Andrade, que era y sigue siendo, no sólo errónea, sino criminal”.
Entre las tareas que propone Trotsky para los partidarios de la Cuarta Internacional en España está:
“Comprender a fondo y exponer claramente ante los ojos de los obreros avanzados el lamentable papel jugado por la dirección del ‘partido obrero de unificación marxista’, en particular el de los antiguos ‘comunistas de izquierda’ como Andrés Nin, Andrade, etc.”

Esta sobradamente demostrado que la política desarrollada por el POUM y la que Trotsky defendía son muy diferentes, calificando al POUM de partido centrista, situándose entre el reformismo y el marxismo, firmando el programa del Frente Popular, y en definitiva traicionando a los trabajadores en su lucha por el poder, descarriando la revolución española que siguió al fallido golpe de estado, al igual que el resto de organizaciones como el PCE, el Partido Socialista, etc. Su distanciamiento y la denuncia de los métodos estalinistas le costaron el calificativo de “trotskista” y con ello las difamaciones de estar al servicio de Franco y de Hitler, lo cual también resulta falso.